Un repartidor de agua en la India llevaba sobre sus hombros un palo con dos potes de agua, uno en cada extremo; ese era su trabajo: juntar agua del arroyo y llevársela a la casa del maestro. Uno de los potes estaba rajado y por esa rajadura iba perdiendo casi todo el contenido por el camino
Onda fábula, el pote un día muy avergonzado habla con el hombre y llorando le confiesa su dolor y su vergüenza pidiéndole que lo tire, porque en definitiva no servía para nada
El hombre sabiamente contestó: te equivocas ¿viste esas hermosas flores que junto con entusiasmo cada día de camino a la casa del maestro? Esas hermosas flores con las que rindo homenaje a mi maestro y que él recibe con tánta alegría...
Bueno, cuando te averiaste yo las sembré al costado del camino para que en el trayecto vos regaras mi siembra cada día. Ya no sientas vergüenza porque siempre has sido para mí de gran utilidad
Se presentó un hombre ante el maestro con mucha ansiedad diciendo: -necesito encontrar algún tipo de fundamento sólido, de base tangible y firme para mi vida-
Y el maestro respondió con un par de preguntas: -¿crees que conocemos realmente el fundamento sólido de la migración de las aves o la base firme del flujo de los peces hacia el mar a través de los ríos? ¿En verdad crees que conocemos el porqué de la influencia de la luna en las cosechas o las siembras?-
Un hombre vuelve al pueblo donde vivió de joven y visita a un amigo que en aquellos tiempos no sabía si ser herrero como su padre o dentista como su madre quería
Lo visita justamente en su herrería y le dice: -veo que finalmente le hiciste caso a tu padre-
-Y lo bien que hice- le contesta el amigo -estuve en esta herrería durante treinta años y en todo ese tiempo nadie me ha pedido jamás que se sacara una muela-
El Ojo dijo un día: -Más allá de estos valles, veo una gran montaña velada por la niebla azul ¿no es hermosa?- y el Oido se puso a escuchar atentamente y dijo: -¿Dónde está esa montaña? ¡yo no la oigo!-. La Mano dijo entonces: -En vano trato de tocarla o palparla y no encuentro montaña alguna-. La Nariz dijo: -¡No hay ninguna montaña, yo no puedo olerla!- Y cuando el Ojo se cerró a descansar todos murmuraban preocupados: -A este ojo debe pasarle algo raro...-
Un chico lloraba desconsoladamente porque encontró a su querida tortuga en el estanque patas para arriba inmóvil, sin vida. Los padres al verlo tan angustiado le dijeron que le iban a hacer un hermoso funeral, que le iban a comprar el mejor ataúd forrado en seda, que iban a construir una lápida con el nombre de la tortuga grabado y que podría escribirle allí palabras de amor... Y como a los chicos los podés sacar del dolor con una buena propuesta, el niño dejó de llorar y se entusiasmó con los preparativos del funeral. Cuando todo estuvo dispuesto se acercaron al estanque a buscar el cuerpo de la tortuga y para sorpresa de la familia la tortuga no estaba. El niño recorre con la mirada todo el estanque y en la otra punta ve a su tortuga nadando plácidamente. Entonces furioso gritó: -¡Vamos a matarla!-.
Un hombre visita a un sabio muy famoso y luego de consultarle le hace una pregunta que lo tenía intrigado desde que entró en la casa del sabio y vio que lo único que tenía era un colchón sobre el piso, un par de banquetas y una garrafita. El hombre le preguntó entonces dónde estaban sus muebles y el sabio le dijo -¿Dónde están los tuyos?- A lo que el hombre respondió: -¡No puede compararse! ¡Esa es una pregunta estúpida, yo estoy de paso!- y el sabio contestó: -Yo también. Todos estamos de paso.
Un periodista viaja a un pueblito alejado a hacerle una nota a un viejito de 104 años para ver que tipo de vida llevaba y que consejo podía darle a la humanidad. Entonces el viejito le cuenta que siempre hizo una vida sana, que se acostaba y se levantaba con el sol, que comía lo que cosechaba, que jamás bebió, ni fumó, y que no cometió ningún tipo de excesos.
Cuando el reportero había terminado la nota el viejito le dijo: -Sé de un anciano que ha llegado al pueblo y dicen que es mayor que yo, quizás le interese hacerle una nota.-Entonces el periodista, ya que estaba en el pueblo, decide entrevistarlo. Al ver a este anciano pensó en lo acertado de su decisión, ya que parecía más viejo que el anterior. Cuando le preguntó qué tipo de vida había tenido, le contó que había dormido tres horas por día, que se chupó y se fumó todo, y que su debilidad eran las mujeres de mala vida. El periodista muy asombrado, y para terminar, le pregunta qué edad tiene y el tipo contesta: -¡Treinta y ocho!-
Una mujer muy temerosa tenía un único hijo y, al quedar viuda cuando su marido sufrió un accidente en la calle, sus temores se acrecentaron aún más, depositándolos todos en el hijo como es de prever. Tanto miedo tenía de que a su hijito le pasara algo que cada noche, al arroparlo, le repetía la misma historia: -Quiero que sepas, hijo, que en la calle vagan espíritus malignos que se lleva a los niños que están solos. Así es que nunca, nunca, salga a la calle sin mí.- Así todas las noches hasta que el chico cumplió 15 años y la madre empezó a sentir que podía estar equivocada. Su nuevo temor ahora era su propia muerte, y pensaba qué sería de su hijo si ella no estaba. La mujer se sienta una noche en la cama del muchacho para ver si podía cambiar un poquito la historia, sin llegar a confesar que le había mentido toda la vida. Lo tantea un poquito, le dice que cuando ella ya no esté él tendrá que buscar una compañera y hacer su propia vida, y el muchacho la interrumpe y le dice: -¡No, madre! Te recuerdo que afuera están los espíritus malignos; yo sólo iré contigo donde vayas.- La madre, entonces, se saca una medalla que tenía en el cuello y le dice: -¡Ya está! Siempre que tengas esta medalla, podrás enfrentarte a cualquier espíritu.- El joven le creyó, pero al morir su madre jamás salió por miedo a que alguien pudiera robarle la medalla.
Una mañana la madre despierta a su hijo para que vaya al colegio, y se encuentra con que el hijo no quiere ir. La madre trata de convencerlo, y ante la negativa del hijo, le pregunta por qué no quiere ir al colegio. El hijo le dice que no quiere ir porque los chicos lo cargan, le tiran tizas, y le pide, por favor, que lo deje faltar. Entonces la madre le dice: -Mirá hijo, hay cuatro razones fundamentales por las que tenés que ir al colegio: primero, porque el temor hay que enfrentarlo; segundo, porque tenés que entender que es tu responsabilidad; tercero, porque tenés 42 años y cuarto, porque sos el director.-
Un presidente y su esposa fueron a visitar una granja estatal, y mientras el presidente caminaba algo alejado con su comitiva, la esposa observaba a un gallo que se apareabacon una gallina. Entonces, le preguntó al guía con cuánta frecuencia lo hacía el gallo. Y el guía contesta: -Docenas de veces por día- La señora le dice: -Hágame un favor, pásele ese dato al presidente.- Entonces el guía esperó a que el presidente se acercara, para contarle las proezas sexuales del gallo. Al oírlo, el presidente preguntó: -¿Siempre con la misma gallina?- y cuando el guía contestó que lo hacía cada vez con una gallina diferente, el presidente le dijo: : -Hágame un favor, pásele ese dato a mi señora-
Cuentan que cuando murió el señor Buenazo, tuvo que esperar en la puerta del cielo mientras los ángeles analizaban su currículum.Merecía entrar al cielo, sin duda alguna, pero su conducta había sido tan impecable, había hecho tanta caridad y había sido tan bueno, que no correspondía a la especie humana. Tampoco podían ponerlo en la categoría de ángel, porque no lo era, y no había forma burocrática de darle entrada en el cielo. La única alternativa era que volviera por un día a la tierra a cometer al menos un pecado para entrar dentro de la categoría de humano. Parte el señor Buenazo hacia la tierra, y para en una esquina cualquiera, muy desconcertado, sin saber qué pecado podría cometer, cuando a todo esto pasa por su lado una vieja y gorda prostituta guiándole el ojo. El señor Buenazo la miró, se dio cuenta de que la vieja ya estaba para jubilarse pero dijo: -¿qué importa? Esta vieja prostituta es mi pase directo al cielo.- y fue a pasar la noche con ella. Al amanecer el hombre se viste muycontento, y le deja a la vieja su dinero sobre la mesa de luz. Y antes de cerrar la puerta, escucha que la mujer, contando el dinero, le dice: -¡Gracias, señor Buenazo! Por la caridad que ha hecho hoy conmigo va a ganarse usted el cielo; ¡Que Dios lo bendiga!- ¡Pobrecito! “Ni el tiro del final te va a salir”.
Un discípulo que había pasado mucho tiempo con su querido Maestro debe volver a su hogar enun pueblo lejano. Muy triste, antes de partir, pregunta: -¿Dónde podré encontrar un verdadero Maestro cuando regrese a mi pueblo?-
Y el viejo Maestro le responde: -No habrá un sólo momento en que no lo tengas. El simple hecho de observar tu reacción ante cualquier cosa: un pájaro, una hoja, una sonrisa... hará que cualquier cosa pueda ser tu Maestro.-
Un alumno se presenta ante el maestro enfurecido, y le dice: -Yo sé que has estado ocultándonos muchos de tus conocimientos; vos sabés mucho más de lo que nos contás y no estoy dispuesto a dejar que sigas engañándome - El maestro lo interrumpió y le dijo:-¿Has oído el canto de ese pájaro mientras me hablabas? Si lo has oído, entenderás que no he podido ocultarte nada.-
Un discípulo avanzado va a visitar al maestro esperando que éste reconociera y destacara sus avances después de muchos años de estudio. Mientras el maestro servía el té, le pregunta al discípulo si recuerda haber dejado sus sandalias al entrar a la derecha o a la izquierda de su paraguas. El discípulo responde que no recuerda. Y el maestro le dice:-Tendrás que estudiar, entonces, por lo menos 10 años más- -¿Por tan pequeña falta?- pregunta el discípulo. –No hay faltas grandes ni pequeñas; hay falta de observación.-
La peste pasa rápidamente por un pueblo, y un señor le pregunta hacia dónde se dirige tan apurada. La peste responde: -Voy a la ciudad de Damasco a cobrarme un millón de vidas- Al poco tiempo, la peste, de regreso, vuelve a pasar frente a este señor que le pregunta:-Finalmente, al azotar la ciudad, ¿cobraste el millón de vidas que calculabas?- Y la peste contesta: -Yo cobré la mitad; el resto se lo ha llevado el temor.-
Un mendigo le pide dinero a un hombre rico y éste le da dos monedas. Al día siguiente, el hombre rico le pregunta al mendigo qué había hecho con las dos monedas que le dio, y el mendigo contestó: -Con una moneda compré pan para tener con qué vivir, y con la otra compré una flor para tener por qué vivir.-
Un borracho sale de la cantina hacia su casa, y sin darse cuenta cae en una cloaca. Y mientras se hundía en esa repugnante inmundicia, empezó a gritar: -¡Fuego, fuego!- Inmediatamente se acercaron algunas personas a rescatarlo, y cuando lo sacaron del pozo, uno de ellos le preguntó por qué gritaba fuego, si en realidad no había ningún incendio. Y el tipo, que era borracho pero no estúpido, dijo: -¿Alguien se hubiera acercado a ayudarme si yo gritaba ¡caca, caca!?-
Una mujer vuelve del sanatorio con su flamante bebé, y el hijito mayor que esperaba ansioso en su casa, lo ve y le dice a la madre que quiere tener otro hermanito. Entonces la mamá le explica que así no son las cosas, y que hacer otro hermanito lleva tiempo y que tendrá que esperar por lo menos un año. Entonces el chico le dice: -¿Y por qué no hacés lo que hace papá en su fábrica?- -¿Qué hace papá?- -¡Emplea más hombres!-
Cuenta la leyenda que en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinar a una mujer. El verdadero asesino era una persona muy influyente y poderosa, así es que buscando un chivo expiatorio, cayó este pobre cristiano, que sabía perfectamente que lo estaban usando. El juez, que estaba arreglado, en el intento de aparentar un juicio justo, le dice al acusado: -Ya que sos un hombre tan virtuoso y tan creyente, dejaremos que tu Dios te juzgue a través del azar. Tengo aquí dos papelitos de culpable o inocente,y quiero que seas tú mismo quien elija uno de ellos- Sabiendo que era una trampa y que, seguramente, ambos papelitos dirían culpable, el hombre toma uno y, rápidamente, se lo lleva a la boca y se lo traga. Ante la sorpresa de los presentes, dice:-Ahora veamos el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué-
Le preguntaron a Miguel Ángel cuánto trabajo le había dado una difícil escultura y él contestó:-Ningún trabajo. El cuerpo estaba allí;yo sólo tuve que quitar el excedente.- ¡Qué talento! ¿eh?
Un rey colocó una gran roca obstaculizando el camino principal y se escondió para observar la reacción de la gente que pasaba por allí. Algunos se ingeniaban para pasar igual a pesar de la gran roca y otros, sin siquiera intentarlo, se iban criticando al Rey que no ordenaba que corrieran la roca del lugar. Al rato apareció un humilde campesino que, al ver la gran roca obstaculizando el camino, intentó correrla del lugar; después de su infatigable esfuerzo, logró correr la roca, y vió con asombro que debajo había una bolsa llena de monedas de oro con una nota del Rey que decía: “Cada obstáculo presenta la oportunidad de mejorar”
Anthony de Mello le preguntó a un ateo: -¿Podría describirme usted a ese Dios en el que no cree?- Y el ateo contestó: -Un Dios que no hace nada ante el hambre y la miseria del mundo; un Dios que permite las guerras, las enfermedades y las injusticias...- Y Anthony de Mello le contestó: -Le confieso, amigo, que coincido totalmente con usted; yo tampoco confío en ese Dios-Habría que ver cuál es el Diosen el que uno no cree.
Por allá por los ’60, a pesar de los conflictos raciales en EEUU, un muchacho blanco iba por la carretera en una noche tormentosa, y ve a una señora negra, empapada, pidiendo ayuda. Entonces, detiene su auto para ver qué necesitaba. La mujer negra, al ver que el conductor era blanco, pensó que no iba a ayudarla, pero para su sorpresa el muchacho la llevó hasta el lugar donde le indicó la mujer que, antes de bajarse del auto, le pidió la dirección al muchacho. Y a los pocos días, llegó a su casa una enorme caja con un televisor pantalla gigante y una tarjeta que decía: “Muchísimas gracias por ayudarme aquella noche en la autopista. Gracias a usted, pude llegar a la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Que Dios lo bendiga; sinceramente, la Sra. de Nat King Cole.”
Por allá por los ’60, a pesar de los conflictos raciales en EEUU, un muchacho blanco iba por la carretera en una noche tormentosa, y ve a una señora negra, empapada, pidiendo ayuda. Entonces, detiene su auto para ver qué necesitaba. La mujer negra, al ver que el conductor era blanco, pensó que no iba a ayudarla, pero para su sorpresa el muchacho la llevó hasta el lugar donde le indicó la mujer que, antes de bajarse del auto, le pidió la dirección al muchacho. Y a los pocos días, llegó a su casa una enorme caja con un televisor pantalla gigante y una tarjeta que decía: “Muchísimas gracias por ayudarme aquella noche en la autopista. Gracias a usted, pude llegar a la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Que Dios lo bendiga; sinceramente, la Sra. de Nat King Cole.”
Un hombre llega a un bar y ve con sorpresa que hay un tipo acodado en la barra con un banano en la oreja. Se pregunta si tiene que advertirle a este señor lo que ve en su oreja, pero finalmente se convence de que no tiene por qué meterse. Después de un par de tragos, el tipo se anima y le dice: –Mire señor, Ud. disculpe, yo sé que no es asunto mío... pero quería informarle que tiene un banano en la oreja.– El otro le contesta –¿Cómo dijo? ––¡Dije que tiene un banano en la oreja!––Por favor, hable más fuerte, no puedo escucharlo porque tengo un banano en la oreja.–
Se encuentran dos amigos, uno no creyente y otro que acababa de convertirse al cristianismo. El no creyente le dice:
-¿Así que te has convertido a Cristo? Entonces sabrás mucho sobre Él. ¿Sabés en qué país nació?
-No.
-¿A qué edad murió?
-No.
-¿Cuántos sermones pronunció?
-No.
-La verdad es que sabes muy poco para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo.
-Mirá, hace tres años yo era un borracho cargado de deudas y mi familia sentía temor cuando regresaba a mi casa. Ahora he dejado la bebida, estoy trabajando y mi familia está feliz. Esto es lo que ha hecho Cristo por mí desde que me acerqué a Él, y esto es lo que sé de Cristo.
Fueron hasta la cantina a avisarle a un hombre que a su casa se la había llevado la inundación. El tipo se rió y dijo: -¡Imposible! precisamente ¡tengo la llave de mi casa en el bolsillo!-
Una mujer invita a tomar el té a una amiga y se pasa la tarde criticando a su vecina; entre todos los defectos que mencionó dijo que la vecina era una roñosa y, para comprobarlo, hizo que la amiga se acercara a la ventana para que viera lo sucia que estaba la ropa tendida. Entonces la amiga, pasando el puño por la ventana, le dice: -La ropa de tu vecina está limpia, lo que estaba sucio era el vidrio de tu ventana.-
Cuentan que un alpinista empezó a subir al Aconcagua y se le fue haciendo de noche. Una noche nublada, sin luna, sin estrellas; la oscuridad era absoluta. A sólo 100 metros de la cima resbaló y se desplomó por los aires cayendo a una velocidad vertiginosa. Con la misma velocidad con que caía pasaban por su mente los momentos más importantes de su vida y sintió que su hora había llegado. Entonces, como generalmente sucede en situaciones límite, se acordó de Dios y rogó que lo salvara. De repente oyó la voz de Dios que preguntaba: -¿Realmente crees que pueda salvarte?--¡Por supuesto!- dijo el tipo. –Entonces, corta la cuerda que te sostiene.- Cuenta el equipo de resate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto, congelado, agarrado fuertemente de su cuerda a sólo dos metros del suelo.
Un discípulo preguntó: -¿Por qué observa tanto las nubes, Maestro?- El Maestro le dijo: -¿Ves aquella imponente nube sobre el río? Si quieres perder tu paz basta con que te apegues a ella y desees que se quede así como está. Al igual que nosotros, una nube nunca es, y esto se llama impermanencia.-
Una estudiante de psicología tenía un compañero marroquí que era muy marginado en Francia, sobre todo por la dueña de la pensión, que le daba malos tratos y lo descalificaba, haciendo que su autoestima bajara cada día más. Un día, sabiendo que su compañero no estaba en la pensión, ella fue a ver a la dueña, y fingiendo la decepción de no encontrar al muchacho, decidió hacer como que lo esperaría para mantener un diálogo con ella, y le dijo: -Qué suerte ha tenido usted al hospedar a este marroquí. El rey de Marruecos tiene muchos hijos, y el más inteligente viaja a estudiar al exterior. Ha tenido usted un verdadero privilegio.-Al poco tiempo el muchacho empezó a verse mejor, más relajado y más feliz. La amiga le preguntó a qué se debía su alegría y, como ya sospecharán, le contó que milagrosamente la dueña de la pensión había cambiado totalmente su actitud y que ahora se sentía como en su hogar, porque lo atendía como a un hijo, le cocinaba y se preocupaba por él. Y como juntos estudiaban psicoterapia, pasó este tema cotidiano al análisis y le preguntó a su compañera a qué podía deberse el cambio. A lo que ella contestó: -Seguramente pudo ver en tí el príncipe que se esconde en tu interior.-
Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Juan.
Juan la había soñado.
Lo sabían los tres.
Él era amigo de Juan.
Juan lo había soñado.
Lo sabían los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me ames.
Lo sabían los tres.
El hombre contestó: Si pecamos, Juan dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Juan se dijo:
Ahora que se fueron los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme.
En un desierto lugar de Irán, hay una no muy alta torre de piedra sin puerta ni ventana.
En la única habitación, (cuyo piso es de tierra y que tiene una forma de círculo) hay una mesa de madera y un banco.
En esa celda circular, un hombre que se parece a mí, escribe, en caracteres que no comprendo, un largo poema sobre un hombre que, en otra celda circular, escribe un largo poema sobre un hombre que, en otra celda circular... El proceso no tiene fin, y nadie sabrá lo que los prisioneros escriben.
Hace muchísimos años un hombre viaja por razones de trabajo a lejanos países y antes de partir le pregunta a su joven y hermosa mujer qué quería que le trajera de regalo, y con un tono muy romántico, la mujer le pide que le traiga la luna. El hombre viaja y cuando termina sus negocios, piensa en el pedido de su mujer y busca un símbolo o algo que se parezca a la luna; entonces encuentra un espejo, redondo como la luna. Ya que no había visto nada más parecido, y la pieza era realmente bonita, decide comprarla. La mujer acepta el regalo con alegría, pero cuando su esposo se recuesta a descansar, ella empieza a llorar desesperadamente. La madre, que se encontrba de visita, se acerca a la hija con preocupación y le pregunta por qué llora; entonces la muchacha, mostrándole el regalo le dice: -Mi marido ya no me quiere, me ha traído el retrato de la mujer que ama.- La madre, tomando el espejo entre sus manos, lo mira y le dice: -No creo que tengas de qué preocuparte; esta mujer es mucho mayor que vos, y dudo que tu marido pueda dejarte por ella.-
Un rabino acompaña a Dios para que le muestre el cielo y el infierno. Primero pasan por el infierno, donde se ve una mesa con una gran olla en el medio, con un olor riquísimo; tan exquisito que hasta al mismo rabino le dio hambre. Sin embargo las personas que estaban sentadas alrededor parecían famélicas, con la apariencia de no haber comido por muchísimo tiempo. El tema era que para comer el delicioso guiso tenían unas cucharas de mango tan largo que llegaban a la olla pero luego no podían metérsela en la boca.
Un infierno terrible tenerlo todo y no poder disfrutarlo. Al ir al cielo, la misma escena y sin embargo las personas estaban saludables y felices. La diferencia era que en el cielo habían aprendido a alimentarse los unos a los otros.
Cuentan que Sherlock Holmes y el Dr. Watson se fueron de camping. Por la mañana armaron prolijamente la carpa, prepararon su comida, disfrutaron de un hermoso día y luego de la cena se fueron a dormir. Horas más tarde, Sherlock Holmes se despertó y codeó a su compañero diciendo: -Watson, mira el cielo y dime qué ves. Watson dijo: -Veo millones de estrellas. -¿Y eso qué te sugiere?- Le preguntó Sherlock Holmes. Watson reflexionó algunos minutos y dijo:-Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias. Astrológicamente veo que Saturno está en Leo. Cronológicamente deduzco que son aproximadamente las tres y diez. Meteorológicamente, intuyo que tendremos una hermosa mañana... ¿Y a usted qué le sugiere, Sherlock?- -Elemental, Watson; ¡nos han robado la carpa!-
Va un tipo a la juguetería a comprarle una muñeca a su hija. Entra y le pregunta al vendedor cuánto cuesta la Barbie que está en el gimnasio, y el vendedor le dice:-Veinte pesos.--¿Y la que está planchando?- -Veinte pesos.- -¿Y la que está en la oficina?- -Mire, señor, todas cuestan veinte pesos, menos la Barbie separada que vale mil pesos.--¡Mil pesos! ¿Por qué?- -Porque la separada viene con casa en el country, departamento en la costa, auto...-
Un hombre estaba agachado buscando unas llaves debajo de un farol hasta que se acerca un policía a ayudarlo a encontrar las llaves que buscaba. Después de un rato, el policía le pregunta si está seguro de haberlas perdido allí, y el hombre contesta: -No, se me han caído en el callejón pero aquí hay más luz-.
Había un grupo de ranitas que paseaban por el bosque y dos de ellas cayeron en un pozo muy profundo. Cuando las otras ranas reunidas alrededor del pozo vieron la profundidad, empezaron a gritarles que no siguieran intentando porque jamás iban a lograr salir. Las dos ranitas seguían saltando mientras las de alrededor (que seguramente eran argentinas, por lo pesimistas) continuaban gritando que no gastaran energía porque jamás lograrían salir. Una de las ranas pensó que sus amigas tenían razón, dejó de insistir, se rindió y murió. La otra ranita daba saltos cada vez más altos, hasta que finalmente, después de mucho esfuerzo, logró salir. Una vez fuera del pozo, les dijo a las demás ranas: -Quiero agradecerles que me hayan alentado tanto; yo no podía oírlas, porque soy sorda, pero pude ver cómo me animaban a salir. Se los agradezco.-
La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo, y una palabra destructiva puede hundirlo para siempre.
Cuando murió el guardián de un monasterio zen, el maestro reunió a todos sus discípulos para elegir al que tuviera el honor de trabajar a su lado. En la reunión, dijo: -Voy a presentarles un gran problema, y aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo.-Cuando terminó, puso un taburete en el medio de la sala y encima un jarrón hermosísimo de fina porcelana con una sola rosa roja. -Éste es el problema- dijo el maestro. Mientras los discípulos, intrigados, se preguntaban cuál era el enigma, un joven se levantó, caminó resueltamente hasta el jarrón, y lo tiró al suelo rompiéndolo en mil pedazos. Los compañeros, horrorizados, le preguntaron qué estaba haciendo, y el joven contestó: -El maestro dijo claramente que estábamos frente a un problema. No importa cuan bello y fascinante parezca, un problema es un problema. Puede ser un hermoso jarrón, un amor que ya no tiene sentido, un camino que es necesario abandonar... En cualquier circunstancia, delante de un problema, no hay que dejarse tentar por el apego. Debe ser eliminado de inmediato.- Cuando terminó de hablar, el maestro dijo: -Les presento al nuevo guardián del monasterio.-
Venía un borracho caminando con las dos orejas al rojo vivo y un amigo le pregunta qué le pasó. Entonces el borracho le cuenta que su mujer había dejado la plancha enchufada y, al sonar el teléfono, él, medio dormido, tomó la plancha y se quemó la oreja. El amigo le preguntó por la otra oreja, que también estaba colorada, y el borracho contestó: -El imbécil volvió a llamar.-
Hay un cuentito acerca de un pez joven que nadaba muy apurado, y un pez viejo le preguntó a dónde iba tan deprisa;
-Quiero encontrar eso tan inmenso que llaman mar- dijo el pez joven.
El anciano sonrió y dijo: -Ya deja de buscarlo, éste es el mar.
-
Entonces el pez joven contestó: -Esto es sólo agua.- y salió nadando a toda velocidad.
Estaba dentro del mar y no podía verlo.
Un hombre soñó que iba por un largo camino que conducía a un puente, y allí había un soldado que le diría dónde encontrar un baúl lleno demonedas de oro. El hombre se despertó con tal sensación, que dejándose guiar por el impulso, abandonó su casa, su pueblo, en busca deaquel lugar. Después de recorrer muchos caminos, milagrosamente encuentra el lugar del sueño: el mismo camino, el mismo puente, y el mismo soldado; entonces se acerca, se anima a relatarle su sueño al desconocido y el soldado le dice: -¡Qué curioso! Yo anoche soñé que un hombre venía a preguntarme dóndehallar un baúl lleno de monedas de oro y yo le contestaba que debía cavar un pozo en el fondo de su casa, y allí lo encontraría.-El cuento termina con el protagonista volviendo a su hogar, donde, por supuesto, halla su tesoro.
Un muchacho se había enamorado de una mujer altísima; todas las noches soñaba con su amor pero no se animaba a encararla. Un día se armó de valor y le pidió un beso. Cuando la muchacha accedió, el joven se dio cuenta de que había tanta diferencia de altura, que tendría que subirse a un banquito. Después de besarla apasionadamente caminaron casi un kilómetro en silencio. Hasta que el joven le pide otro beso, y la muchacha responde que por esa vez es suficiente. Entonces el tipo pregunta: -¿Podrías decirme por qué permitiste que cargara el banquito todo el trayecto?- Y la mujer contestó: -Porque si me amas soportarás cualquier peso.-
Una joven gastó todos sus ahorros en comprar un costoso regalo para su mamá y cuando se lo entregó le dijo: -Esto es porque trabajás mucho, mamá.- Entonces la madre, sabiendo que la chica quería tanto a su papá, le dijo: -Qué raro que a tu padre no le hayas comprado un regalo, él también trabaja mucho.- Y la joven contestó: -Sí, papá trabaja mucho, ¡pero no anda pregonándolo todo el día!-
Un operario trabajaba en una gran fábrica donde, desde hacía un tiempo, se venía corriendo la voz de que iban a despedir a mucha gente. Todos los días, le llegaban comentarios de que estaban confeccionando la lista de las personas a las que iban a rajar, hasta que un día este pobre hombre no aguantó más la incertidumbre, fue hasta el vestuario, colgó su mameluco y mientras se estaba poniendo sus zapatillas ve a su lado a otro operario calzándose también las zapatillas. Como no lo reconoció, le preguntó quién era y el otro le dijo: -Soy tu temor. Si es por mi causa que vas a abandonar este lugar, debo decirte que, vayas donde vayas, iré contigo.- “Tanto aquello de lo que huyes como aquello por lo que suspiras está dentro de ti”.
Una mañana, una pequeña abertura apareció en un capullo de mariposa. Un hombre se sentó y observó por varias horas cómo la mariposa se esforzaba para pasar por el pequeño agujero. En un momento, al hombre le pareció que la mariposa ya no podía más y decidió ayudarla. Entonces, tomó una tijera y cortó el resto del capullo y así la mariposa pudo salir; pero el cuerpito estaba como atrofiado y tenía las alitas aplastadas. El hombre la miraba con la esperanza de que extendiera sus alas, pero sin embargo ella nunca fue capaz de volar. El hombre, que lo había hecho “por su bien”, entre comillas, no entendió que el capullo apretado era un estímulo para que, en el esfuerzo, la mariposa se desarrollara; porque pasar por esa pequeña abertura hace que el fluido del cuerpo de la mariposa llegue a sus alas para poder volar. Es imprescindible que ella se esfuerce por salir. “Algunas veces el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida. Si Dios nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, Él nos dejaría lisiados; no seríamos tan fuertes y nunca podríamos volar”
Resulta que un burrito cae en un pozo muy profundo y le pide a una ranita que vaya a buscar ayuda, que llame a un vecino que tiene una 4 x 4 así lo ata con una soga y lo salva. Así fue: la ranita pidió ayuda y el señor de la 4 x 4 salvó al burrito. Al tiempo, es la ranita quien cae al pozo y le pide al burrito que vaya a buscar al señor de la 4 x 4, pero el burrito le cuenta que el señor vendió la camioneta y que nadie podrá ayudarla. Entonces, la ranita, desesperada, recordando la fama de los burros, le propone que trate de concentrarse, evocando alguna noche romántica; así, elongando, podría hacer de soga para ayudar a la ranita. Así es que el burrito evoca una noche de amor, elonga, y salva a la ranita.
La moraleja es que, teniendo ciertos atributos, no es necesario tener una 4 x 4.
Imaginá que un día estás escuchando la radio y te enterás de que en un pueblo lejano murieron tres personas de una gripe rara que los médicos desconocen.No le prestás demasiada atención, porque es casi una noticia del montón, pero al lunes siguiente te enterás de que ya son 30.000 personas las que murieron de esa gripe en un pueblito de la India. Al día siguiente, ya pasa a ser noticia de primera plana porque la enfermedad pasó a Pakistán, Irán y Afganistán. Entonces Europa decide cerrar las fronteras y no hacer vuelos hasta que descubran el origen y la inmunidad de la misteriosa enfermedad; pero a los pocos días un hombre en Francia muere a causa de la gripe, señal de que el virus ya estaba instalado. A esta altura, vos ya estás preocupado, no sólo por la humanidad, sino porque empezás a sospechar que poco tardará en llegar a tu país.
A pesar de que todos los científicos del mundo están trabajando denodadamente por encontrar el antídoto, los días siguen pasando, el terror y la angustia crecen hasta que, por fin, llega la buena noticia ¡Se descifra el código de ADN del virus! Voy a resumir los detalles de la búsqueda de un donante con determinado grupo de sangre no infectada, y casi caprichosamente, haceme pata en imaginar que es uno de tus hijos quien, donando su sangre, salvará a la humanidad. Tu primer hijo, a los 8 ó 9 años de edad, siendo el candidato para salvar al mundo. Como no estás enterado de los riesgos, te presentás, heroico, a un hospital notificando que tu hijo cumple con los requisitos. Como es de prever, lo agarran rápidamente de las pestañas y al rato sale el médico para hacerte firmar la autorización; y al leer, te desayunás con que no es sólo una pequeña donación de sangre la que requieren, sino toda la sangre de tu hijo. La vida de tu hijito para salvar a la humanidad...
Una vez, en un pueblito europeo, un hombre que envidiaba a su rabino echó a correr un malicioso rumor acerca de él. Pero inmediatamente después de haberlo difamado se arrepintió y fue a confesárselo a su rabino para pedirle perdón y aceptar el castigo que le impusiera.
El rabino, después de escucharlo, le ordenó que fuera a su casa, tomara un almohadón de plumas, lo cortarse, saliera a la puerta y dejara que el viento esparciera las plumas. Después de haber cumplido con la orden, el hombre vuelve a la sinagoga para preguntar al rabino si ya estaba perdonado; a lo que el rabino contestó: -Ahora, sólo te falta una cosa para ser totalmente perdonado: andá y juntá cada una de las plumas que el viento desparramó por todo el pueblo. Si lo conseguís, estarás perdonado.- Entonces el hombre exclamó que eso era imposible; y el rabino agregó: -Aunque desees reparar el daño que has causado con tu rumor, al igual que no puedes reunir las plumas esparcidas por el viento, ya no tienes modo de remediarlo.-
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