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Un maestro le decía a sus discípulos: “ustedes escuchan no para descubrir algo nuevo sino para dar con algo que confirme lo que piensan y discuten, no para encontrar la verdad sino para defender lo que ustedes piensan”. Para ilustrar esto, contó que un rey paseaba por la ciudad y vio por todas partes señales de alguien que tenía excelente puntería, veía círculos pintados con agujeros de balas justo en el centro, en árboles, en paredes, y mandó a buscar al tan extraordinario tirador. Para su sorpresa resultó ser un muchacho de diez años. El rey le preguntó asombrado, cómo lograba dar siempre en el centro de esas marcas y el niño respondió: “es muy fácil. Primero disparo y después hago el círculo”.
Un hombre tomó un tren que iba a Mar del Plata, sin saber que no paraba en Chascomús, que era donde él se quería bajar.
Entonces habló con el guarda y éste le dijo: “mire, cuando el tren pase por Chascomús aminorará la marcha, entonces yo le voy a abrir la puerta para que usted pueda saltar, lo que le aconsejo es que tenga la precaución de seguir corriendo algunos metros en la misma dirección del tren, para no caerse. Entonces cuando llegan a Chascomús, hacen lo acordado. El hombre salta, corre unos metros en la misma dirección del tren. A todo esto, el guarda del otro vagón ve venir a este hombre corriendo, lo toma de un brazo, lo sube de un tirón y le dice: “tiene suerte amigo, porque el tren no para en Chascomús”.
Un hombre va a ver a un vidente porque tenía una incertidumbre: no sabía si casarse con una rubia o con una morocha. Decía estar enamorado de las dos, y el vidente le dice que se va a casar con la rubia.
Pasa una vida desdichada con la rubia. Y vuelve, muy intrigado, a ver a este vidente para saber qué hubiera sido de su vida con la morocha. Entonces el vidente le contesta: “la desdicha estaba en vos, con rubias o con morochas”.
Había un viejito en un pueblo que vivía con su único hijo y su único caballo. Y un día se le escapa el caballo. Entonces vienen los vecinos del pueblo y le dicen que lamentan muchísimo que se haya escapado su único caballo, y el viejo les contesta que en realidad no se sabe que es lo bueno y que es lo malo. Entonces los vecinos se van, dicen: “este viejo está medio loco”, y a los días vuelve el caballo con un potro.
No sólo vuelve él, sino que vuelve con un potro.
Entonces los vecinos vuelven y dicen: “mire, usted tenía razón, al final menos mal que se fue, porque ahora tiene dos caballos, uno para usted, y uno para su hijo”. Y el viejo les vuelve a contestar, que no se sabe que es lo bueno y que es lo malo.
Al otro día el hijo estaba domando el potro, y en un momento se cae y pierde una pierna. Regresan los vecinos y le dicen: “finalmente, era malo que el potro estuviera con ustedes”. Entonces el tipo les vuelve a contestar: “¿quién sabe que es lo bueno y que es lo malo?”. La cuestión es que estaban en guerra y vienen del gobierno a buscar los jóvenes del pueblo, y a este muchacho lo dejan porque tenía la pierna cortada.
La cosa es que es verdad: nadie sabe que es lo bueno y que es lo malo.
Un muro separa dos carriles de un mismo camino, el muro levantado en el medio del camino; por uno de esos carriles, caminaba un hombre solo; de vez en cuando en el muro aparecía algún agujero, alguna ventanita por donde el hombre podía espiar el otro carril; un día, después de mucho andar, puede ver por el agujerito, en el otro carril una mujer muy hermosa que camina en su misma dirección, entonces la chista, pero la mujer no lo escucha y éste se adelanta y por una ventanita un poco más grande logra que la mujer lo vea.Se miran,. se agradan , se hacen señas y él se adelanta para poder buscar en ese mismo muro una puerta para ir al encuentro.
Entretanto, vuelven a verse varias veces por distintos agujeros, de distintos tamaños, mientras el deseo crecía cada día más; hasta que al final encuentra una ventana grande y su ansiedad le hace creer que es lo suficientemente grande como para atravesarla. Pasa entonces el brazo , el hombro izquierdo, la cabeza, pero queda atascado por poquito porque la oreja se le dobla y no hay ni espacio para meter el dedo y enderezarla, así que queda atascado.
Desalentado, mira hacia el camino y ve a su amada esperándolo, entonces toma coraje , saca una navaja del bolsillo y con su mano derecha se cortala oreja
Bueno, al fin consigue pasar la cabeza y con tal esfuerzo intenta pasar el hombro derecho que se lo desarticula para pasar igual, ¿si?.
Cuando ya casi había conseguido pasar todo el cuerpo, su pie queda atascado y como por milagro ve, debajo de sí, un hacha y sin pensarlo, desesperado toma el hacha y se corta el pie
Bueno, al fin rengueando, apoyado en el hacha, con el hombro desarticulado, el brazo colgando, sin una oreja, ensangrentado llega hasta su amada que al verlo le dice con una dulce indiferencia:- así ya no te quiero-.
Le preguntaron a un maestro Zen ¿qué pretendía de la vida? y él contestó: Primero debo averiguar qué pretende la vida de mí, y agregó:- le pedimos a Dios todo lo que queremos o necesitamos y somos incapaces de preguntarle qué es lo que El quiere o necesita de nosotros.
Resulta que un nene de cinco añitos, entra enojadísimo a su casa y le cuenta a su mamá que su amiguita Florencia ya no quiere hacer el amor con él porque le duelen los pies.
A la mamá le causa mucha gracia y le pregunta qué es éso de hacer el amor. El nene con su enojo le contesta: -si vos misma me explicaste eso del gallo que pisa la gallina-
Llegó al maestro un hombre muy afligido y el maestro le dijo: “Dios teje tapices perfectos con los hilos de nuestras vidas, incluido nuestros problemas, si no somos capaces de verlo, es porque miramos la otra cara del tapiz”.
Y termina diciendo: “lo que para algunos no es más que una piedra que brilla, para el joyero es un diamante”.
Un hombre estaba en la esquina de su casa agachado, buscando las llaves perdidas y un amigo que pasaba por ahí lo ayuda a buscar; después de un rato de infructuosa búsqueda el amigo le pregunta: -¿Estás seguro de haberlas perdido acá?-, -no-,contestó el otro, -las perdí en la puerta de mi casa pero aquí hay más luz-.
Un discípulo le contaba contento al maestro haber vivido un milagro; este hombre quería ir a visitar a un gran amigo que agonizaba pero como le daba miedo viajar de noche le dijo al sol: -“En el nombre de Dios te ordeno que permanezcas en el cielo hasta que llegue a la casa de mi amigo”-, y el sol se detuvo en el cielo hasta que él llego.
El maestro se rió y dijo: -escúchame, ¿no habría sido mejor que pidieras perder el miedo a viajar de noche?-
Resulta que un mercader de Bagdad mandó al bazar a un sirviente y cuando volvió, le contó muy asustado que en la plaza del mercado se había encontrado con alguien muy extraño y al mirarle a la cara se dio cuenta que era la muerte que lo miraba con un gesto amenazador.
Con el miedo que traía el sirviente le pide que le de un caballo para huira Samarra. El mercader le da el caballo y después de que el sirviente huye, se va hasta la plaza para ver si encuentra a este extraño personaje; lo encuentra y le pregunta porqué había mirado a su sirviente con un gesto amenazador. Entonces la muerte le responde: -“mi gesto en realidad era de sorpresa porque yo no esperaba verlo aquí en Bagdad, se suponía que debía encontrarme con él esta noche en Samarra-.
Dos hermanos, uno soltero y otro casado tenían una granja y el suelo producía abundantes granos que repartían en partes iguales. Al principio todo iba bien perollegó un momentoen que elcasadoempezó apensar: -Esto no es justo, mi hermano no está casado y se lleva la mitad de todo, pero yo tengo esposa y cinco hijos y seguramente en mi ancianidad tendré todo lo que necesite gracias a mis hijos. ¿Quién cuidará de mi pobre hermano? El necesita ahorrar para el futuro-.
Entonces cada noche iba sigilosamente hasta la casa vecina de su hermano y ponía en su granero un saco de granos. A todo esto el hermano soltero se decía para sí: -“Esto es una injusticia, mi hermano tiene mujer y cinco hijos y lleva la mitad, mientras que yo bien podría arreglarme con menos”-. Y así decidió que cada noche iría hasta el granero de su hermano a dejar un saco lleno de granos.
Una noche se encontraron a mitad de camino, cargando cada uno con el saco de granos. Esta historia fue divulgada y cuando hubo que levantar un templo en ese pueblo todos coincidieron en que fuera en aquel punto de encuentro, porque no había en toda la ciudad un lugar tan santo como ese.
Un ángel se presenta ante el maestro para concederle los años de vida que quisiera y el maestro pide “ochenta años”; el ángel asombrado le pregunta si no desea tener muchos años más para poder transmitir tánto conocimiento y el maestro le responde: -“Si vivo doscientos años la gente se ocupará más de mi longevidad que de mis conocimientos”-.
Un hombre rencoroso llega hasta el maestro y le cuenta que su problema es no saber perdonar y el maestro le dice: “ La solución está en comprender que en realidad no hay nada que perdonar” nunca hay nada que perdonar.
Los judíos de una pequeña ciudad rusa esperaban ansiosos la visita de un rabino. Como era poco frecuente, se habían esmerado en preparar las preguntas que deseaban formularle
Cuando llegó el rabino notó este clima de tensión y ansiedad entonces se limitó a mirar fijamente a la multitud ávida de respuestas y empezó a tararear bajito una canción; al poco rato la multitud se hallaba tarareando, lo cual animó al rabino a cantar más fuerte y a danzar al compás de la canción mientras la gente cantaba y danzaba rítmicamente, tan absortos fue habían olvidado preguntas y respuestas.
Cuando salieron del trance el rabino los miró y se despidió diciendo: “espero haber respondido a cada pregunta y haberlos curado de la fragmentación interior que los aleja de la verdad”.
Dos cazadores alquilaron un avión para ir a la región del bosque y acordaron con el piloto que pasaría unos días más tarde a recogerlos.
Cuando el piloto regresó vió que habían cazado dos grandes búfalos y les explicó que en ese avión sólo podían cargar un animal.
Los cazadores le contaron que el año anterior habían viajado en el mismo avión llevando dos búfalos iguales.
El piloto confiando en la experienciadel año anterior, accedió a llevarlos, pero el avión no logró ganar altura por el peso y se estrelló contra una colina. Los hombres salieron a rastras, miraron a los alrededores y uno preguntó “ ¿Dónde crees que estemos? ”.
El otro contestó: “Me parece que a dos millas a la izquierda de donde nos estrellamos el año anterior”.
Tres sabios que pasaron la vida en su pueblo natal, decidieron viajar al país vecino para ampliar sus conocimientos. Mirá que humildes, eran sabios, eran considerados sabios, pero sin embargo fueron a buscar otros conocimientos. Al llegar al país vecino divisaron a cierta distancia un rascacielos sin que ninguno tuviera la menor idea de qué podría ser éso que veían.
Decidieron que era peligroso acercarse y prefirieron debatir, exponiendo diversas teorías, siempre basándose en sus propias experiencias pasadas.
Finalmente llegaron a la conclusión de que el objeto, fuera lo que fuera, solo podía haber sido puesto allí por gigantes. Incluso pensaron que sería más seguro irse inmediatamente de aquel lugar y avisar a los de su pueblo que jamás visiten ese país.
“Las suposiciones afectan las observaciones”.
Un famoso adivino visitó una pequeña ciudad vaticinando hambre y miseria para el año entrante
Todo el pueblo se asombró de semejante vaticinio ya que los campos eran inmejorables, el tiempo era ideal para la siembra y todo auguraba una espléndida cosecha.
Pero la fama y la seguridad de este adivino hicieron que la mayoría de los agricultores abandonaran sus tierras y se fueran a otras ciudades, con lo cual la cosecha fue un desastre y el hambre y la miseria finalmente se apoderaron del lugar
Una anciana observó que su gallo se ponía a cantar todos los días justamente antes de que saliera el sol. Tán obsesionada estaba con ese tema que llegó a la insólita conclusión de que era el canto de su gallo el que hacía que el sol saliera. Por eso cuando el gallo murió se apresuró en comprar otro, no fuera a ser que a la mañana siguiente no amaneciera.
Un día, la anciana, se peleó con sus vecinos y se fue a vivir con su hermana llevándose, por supuesto, al gallo.
Cuando a la mañana siguiente el gallo cantó y el sol salió disfrutó al pensar en la aldea: sus viejos vecinos estarían a oscuras.
Lo único que siempre le extrañó fue que aquellos necios no fueran a pedirle que volviera, atribuyéndolo a la testarudez de aquellos ignorantes
Un amigo le pide a Nasrudin una pequeña suma de dinero y aun teniendo el presentimiento de que no se lo iba a devolver se lo presta igual.
Para su sorpresa a los pocos días el amigo se los devuelve. Un mes más tarde, el amigo vuelve a pedirle plata y esta vez una suma mayor. Nasrudin se niega rotundamente bajo el siguiente argumento: “la otra vez no esperaba que me devolvieras el dinero y lo hiciste, esta vez espero que me lo devuelvas y no voy a permitir que me engañas de nuevo”.
Una mujer recibía clases de canto y tenía una voz tán chillona que un vecino, harto de soportarla fue hasta su departamento y le dijo que si no dejaba de cantar iba a volverse loco.
La señora asombrada le dijo: -“ Ud. disculpe ... pero dejé de cantar hace dos horas”
- La reflexión de Anthony de Mello a cerca de este cuentito dice así:“Generalmente no eres tú con quien me relaciono, sino con una imagen que tengo en mi mente”
Un hombre escéptico contaba a sus amigos la terrible experiencia de haberse perdido en el desierto y reconocía que en su desesperación había caído de rodillas con la vista al cielo implorando la ayuda del Señor.
Cuando los amigos le preguntaron si respondió Dios a su plegaria el escéptico dijo: -No, pero por suerte apareció un explorador y me indicó el camino-.
En un crudo invierno un anciano peregrino, bajo una lluvia torrencial, en las montañas del Himalaya, logra llegar hasta una posada donde el dueño asombrado le pregunta cómo hizo para llegar hasta allí.
El anciano respondió: “Mi corazón venía hacia aquí y a mi cuerpo le fue fácil seguirlo”.
Un hombre subió al colectivo y se sentó al lado de un muchacho con aspecto de hippie;
al observarlo mejor vio que tenía un sólo zapato, entonces le dijo: “joven veo que ha perdido Ud. un zapato”
El muchacho contestó: “se equivoca señor, he encontrado uno”
La reflexión de Anthony de Mello es: “Lo que es evidente para mí...no significa que sea cierto”.
Cuenta una fábula india que había un ratón muy angustiado porque tenía miedo al gato; un mago que se compadecía de él, lo convirtió en gato. Pero entonces empezó a tener miedo del perro y el mago lo convirtió en perro y éste empezó a tener miedo de la pantera. El mago ya cansado de sus intentos, lo convirtió en ratón otra vez y le dijo: “Nada de lo que haga va a servirte de ayuda porque siempre tendrás el corazón de un ratón”.
La reflexión es: El cambio es interior.
Llegó al pueblo un hombre muy ermitaño, misterioso, que no hablaba con nadie; que cosechaba lo que comía o sea que ni siquiera salía a hacer sus compras. Se lo podía ver sólo de lejos, meditando en los fondos de la casa, en postura de Buda de cara al sol casi todo el día.
Algunos decían que tenía poderes, otros que se comunicaba con los extraterrestres y la vecina lindera aseguraba que desde que ella se sentaba en el fondo de su casa e imitaba sus movimientos estaba mucho mejor de su reuma.
Una noche para sorpresa de todos, vieron salir de la casa a una prostituta del pueblo.
La gente estaba indignada, defraudada porque ya lo habían santificado al tipo.
Se acercó la del reuma a la prostituta y le preguntó: -¿qué te hizo ese degenerado?-, la prostituta contestó: -“ mucho menos de lo que me hizo su esposo”-
El dueño de un hotel no paraba de quejarse porque habían construido una autopista en la esquina, entonces un amigo le dijo: -realmente no sé de qué te quejás si todas las noches veo colgado en la puerta un cartel de “Completo”-; el hotelero contestó: -no te fíes de eso, antes de que construyeran la autopista, rechazaba cada noche unas treinta personas y ahora sólo rechazo diez o quince.
La reflexión es: -“cuando estás decidido a sentirte mal, hasta los clientes que no existen son reales”.
La madre de mellizos estaba dispuesta a seguir el consejo de la psicopedagoga para trabajar con el exagerado pesimismo de uno y el optimismo del otro.
Aprovechando la fecha de los Reyes decide comprar un obsequio hermoso para el pesimista y uno feo para el optimista.
Al abrir los regalos el optimista le pregunta a su hermano qué le trajeron los Reyes y el pesimista quejándose, le cuenta que recibió un cohete demasiado grande y pesado, con unas luces que encandilaban y unos ruidos insoportables.
Entonces el pesimista mira el regalo de su hermano y ve que tiene una caja llena de bosta. Muy intrigado le pregunta: -A vos ¿qué te regalaron?- y el optimista responde: -A mí me regalaron un caballito precioso, de suave pelaje y mirada dulce, pero recién hizo caca y se fue a pasear-.
Hay una maestra de catequesisque les dijo a sus alumnos:’ -Que levanten la mano todos los niños que quieran ser buenos- y todos levantaron la mano menos uno, entonces la maestra le preguntó:¿Vos no querés ser bueno? y el chico contestó -“Yo quiero ser bueno mañana, porqueya tengo decidido meter esta noche al gato en el gallinero a ver que pasa...”-
Un soldado le solicita permiso al oficial para ir a buscar a su amigo al campo de batalla y el oficial le explica que no quiere que arriesgue su vida por un hombre que esté probablemente muerto.
El soldado, desobedeciendo la orden, sale a buscarlo para regresar más tarde mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
El oficial, furioso, le dice: -¡Yo le dije que había muerto! ahora he perdido dos hombres y le pregunto si valía la pena arriesgarse para traer un cadáver- el soldado respondió: -¡Claro que sí! cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: “amigo, estaba seguro de que vendrías”- ¿lindo no?
Un joven se presentó ante el maestro y le preguntó cuánto tiempo tardarían alcanzar la iluminación.
El maestro respondió: diez años.(Por supuesto lo estaba cargando, porque no hay un tiempo estipulado para alcanzar la iluminación).
El joven mordió el anzuelo y dijo impresionado: -¿tánto tiempo?!
El maestro (que lo seguía cargando) le dijo: -no, perdón, me equivoqué, te llevará veinte años-.
El muchacho, irritado le dijo:- ¿por qué el doble?- y el maestro dijo:- bien pensado... ¿por qué el doble?, mejor el triple, en tu caso te llevará treinta años.
La reflexión de Anthony de Mello es: “La sabiduría no es una estación a la que se llega, sino una forma de viajar”. Si vas demasiado aprisa, no verás el paisaje.
Una mujer soñó que entraba en una tienda y que era Dios en persona el que la atendía.
Cuando le preguntó qué vendían en ese lugar, Dios respondió: “ Todo lo que tu corazón desee”, entonces la mujer entusiasmada pidió paz de espíritu, amor, felicidad, prosperidad y ausencia de temor.
Y al terminar agregó: “no sólo para mí, sino para todo el mundo”Dios sonrió y le dijo: “creo que no he sabido explicarte, aquí no vendemos frutos, únicamente vendemos las semillas.
Un discípulo le preguntó muy intrigado a su maestro por qué a él no le preocupaba si la gente creía o no en un Dios personal y el maestro respondió: “Dios no muere el día en que dejamos de creer en una divinidad personal; en todo caso, nuestras vidas estarán menos iluminadas por el continuo resplandor, de un prodigio cuya fuente, excede todo razonamiento”
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